Aléjate del bullicio de los museos. Respira aire fresco y disfruta de la naturaleza y el arte bajo el cielo de la ciudad de Florencia. Déjate encandilar por los jardines de Bóboli escondidos tras el majestuoso Palacio Pitti.

La Historia de los Jardines de Bóboli

La historia de los jardines de Bóboli nos traslada a 1418 cuando Luca Pitti compró estos terrenos decidido a construir un magnífico palacio. Lo hizo con intención de despertar la envidia de los Médicis. Irónicamente, tras unos serios problemas económicos, la familia Médici compró el palacio Pitti.

Los Médici encomendaron a Niccolò Tríbolo el diseño y la construcción de estos espléndidos jardines. Tras la prematura muerte del arquitecto, encargaron a Bartolomeo Ammannati que concluyera el proyecto. A ambos lados del eje principal del jardín se extienden paseos, setos y terrazas. Cuando visites los jardines de Bóboli cada rincón te sorprenderá con las imponentes esculturas, fuentes y grutas que hacen de Bóboli un museo al aire libre.

¿Qué ver en los jardines de Bóboli?

Jardines de Boboli Florencia

Además, a lo largo del parque hay impresionantes edificios que no te debes perder. Uno de ellos es el Anfiteatro, del año 1637. En un principio también estaba aquí la fuente de Neptuno, pero en el pero en el siglo XVII se trasladó a la parte suroeste del jardín para permitir la representación de obras teatrales. Otro singular edificio que merece la pena visitar es el Kaffeehaus, un pabellón rococó que ofrece una vistas espectaculares de Florencia, y la fuente de Ganímedes (Fontana di Ganymede). Frente al Museo de la Porcelana se despliega una imagen panorámica del paisaje florentino.

No te pierdas tampoco las dos peculiares grutas del jardín. La Gruta de Madama (Grotta di Madama), diseñada por Tríbolo, está decorada con estatuas y estalactitas. La otra, la Grotta del Buontalenti lleva el nombre del arquitecto que la cubrió con conchas y gemas. Buontalenti la construyó entre 1583-1593 para Francisco I de Médici.

En 2017 Gucci ha donado 2 millones de euros para restaurar los jardines. La marca florentina quiere así devolver todo su esplendor a este edén y a todos sus tesoros.

Es el lugar ideal para relajarse y dejarse llevar. Cuando visites los jardines de Bóboli en Florencia, tómate tu tiempo para pasear. Parecerá como el arte se funde poco a poco con la naturaleza. Un domingo puedes incluso encontrar a locales que tampoco pueden negarse a pasear por esta obra maestra.

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