El magnífico Duomo es el monumento por excelencia de la ciudad. La catedral es una obra arquitectónica impresionante, con una fachada de mármol blanco, rosa y verde. Además, su elegante campanario domina el skyline de la ciudad. La cúpula de tejas rojas de Brunelleschi culmina el edificio como si fuera una corona. Actualmente el edificio tiene el título de la 4ª catedral más grande del mundo. Justo después de San Pedro en el Vaticano, San Pablo en Londres y el Duomo de Milán. Pero debes visitar el Duomo de Florencia para ser testigo de sus logros artísticos por tus propios ojos. Pero antes de ir, conoce un poco más de su historia y cómo diferentes eventos la han moldeado a lo largo de la historia.

1. La historia del Duomo de Florencia

La catedral de Florencia, dedicada a Santa María de las Flores, es una gran estructura del Renacimiento. Fue erigida en la misma iglesia de Santa Reparata del siglo VII. De hecho, aún se pueden ver vestigios en la cripta. En 1296 comenzó la construcción, con el objetivo de demostrar que Florencia había conseguido su puesto entre las grandes capitales culturales de Europa. En este siglo Florencia creció económicamente y también tuvo un papel muy importante en el comercio de la seda y la madera. La construcción empezó bajo el liderazgo y la supervisión del arquitecto sienés Arnolfo di Cambio.

Al visitar el Duomo de Florencia podemos apreciar que el diseño de Cambio era muy distinto a la estructura actual. Esto se debe a que la construcción no se completó hasta después de 150 años. Cada arquitecto y artista que colaboró en ella después de la muerte de Cambio añadió su toque personal. No obstante, las dimensiones de la catedral no se deben a la duración de su construcción. Hubo varios “deslices” por el camino. Pero el más importante es el culminó con el elemento más famoso de la catedral: la cúpula de Brunelleschi.

La odisea del Duomo

cupula de brunelleschi

El comité a cargo de la construcción decidió que la coronación del edificio iba a ser la cúpula más grande del mundo. Así la iglesia proyectaría más belleza, poder y honor que cualquier otra construida hasta entonces.

Desafortunadamente, la gigantesca forma octogonal resultó abrumadora para los arquitectos e ingenieros toscanos. En otras palabras, conocían mejor las formas cupulares romanas, como la del Panteón. Aunque estas habían sido construidas con hormigón, una receta que se había perdido en algún momento de la Alta Edad Media. Así que no se pudo completar la cúpula siguiendo ese proyecto. No fue hasta 120 años después cuando la base poligonal se levantó. Es decir, el altar que había debajo había sido expuesto a las fuerzas de la naturaleza durante décadas. Nadie supo construir un duomo a 55 metros de altura, con los muros que ya existían, y con un diámetro de casi 45 metros.

A lo mejor te preguntas por qué no simplemente emplearon las técnicas que se habían usado para las grandes catedrales góticas. Por ejemplo, Notre Dame en París aguanta su peso en arcos arbotantes. Aunque esa fue la solución para la catedral parisina, no era la que los arquitectos renacentistas querían usar. Estaban totalmente convencidos de alejarse del estilo opulento gótico. Además, los arcos arbotantes también se usaron en el Duomo de Milán, el “archienemigo” de Florencia. Esta era la única solución arquitectónica que se conocía en aquella época. Aún así, los maestros renacentistas prefirieron honrar el estilo sobrio de herencia romana. Pero ¿cómo podría una cúpula de cientos de toneladas mantenerse sin esta solución? ¿Habría suficiente madera en la Toscana para construir los andamios y los modelos de albañilería? ¿Sería posible construir una cúpula circular sobre la antigua base octogonal sin que se derrumbara hacia dentro? Nadie sabía…

Concurso público

Finalmente, en 1418, la Ópera del Duomo organizó un concurso público para dar con el diseño perfecto de la cúpula. El ganador se llevaría un jugoso premio de 200 florines de oro, además de ser una gran oportunidad para conseguir la fama eterna. De esta manera, los arquitectos más punteros de la época peregrinaron a Florencia para presentar sus ideas. Desde el principio, el proyecto de la cúpula estuvo rodeado de miedos, dudas, orgullo cívico y secretismo creativo. Así dio comienzo la leyenda, como te darás cuenta al visitar el Duomo de Florencia. La historia de la cúpula se transformó en una parábola sobre la ingenuidad florentina, como un mito de la creación.

Las primeras propuestas y sugerencias que se presentaron avivaron más la desesperación que la esperanza de encontrar una solución viable. Se rumorea que un arquitecto sugirió aguantar la cúpula con un pilar gigante que se alzase en el centro de la iglesia. Otro propuso construirla a base de piedra pómez (una porosa piedra volcánica) para aligerar su peso. Aún más, otro pretendía construir los andamios con basura y monedas. El objetivo era que, una vez construida la cúpula, los ciudadanos de Florencia, sedientos de dinero, quitarían ellos mismos los andamios.

La propuesta de Brunelleschi

catedral de Florencia

No obstante, tenemos constancia de que hubo otro candidato. Se trataba de un malhumorado y apasionado orfebre: Filippo Brunelleschi. Se presentó ante el comité con un extravagante plan para construir dos cúpulas: una dentro de la otra. Además, su plan no precisaba un costoso andamio. Lo que era aún más indignante es que se negó a explicar cómo lo quería construir. Tenía miedo de que algún codicioso competidor robara sus ideas. La firme obstinación de Brunelleschi por guardar su proyecto acabó en grandes confrontaciones entre los miembros del comité. Incluso una vez le echaron de la asamblea al grito de insultos como charlatán y bocazas.

El origen de la genialidad de Brunelleschi

Pero, ¿quién era este tal Filippo Brunelleschi para venir y proponer proyectos así de extravagantes? Ya durante su juventud, en su primera etapa como aprendiz de orfebre, Filippo dominaba varias artes. Por ejemplo, dibujo, pintura, tallado, escultura en plata y bronce, incrustación de piedras, esmaltado o nielado. Además, más tarde continuó estudiando óptica, engranajes, ruedas y movimiento. En este proceso creó varios relojes ingeniosos. Es incluso muy probable que inventara el primer despertador de toda la historia.

También, mientras empleaba sus conocimientos mecánicos y teóricos observando la naturaleza, dio con las reglas de la perspectiva lineal. Antes de llegar a su idea del Duomo en Florencia, tuvo que adquirir su sabiduría aprendiendo durante años. Así estuvo mucho tiempo observando, midiendo, haciendo bocetos y descifrando los secretos de los antiguos monumentos en Roma. De esta manera, visitar el Duomo de Florencia no es una simple visita turística. Supone ver la vida de Brunelleschi como la historia de su larga formación llena de retos, compactada en su cúpula. Así es como construyó el tipo de cúpula sin precedente y con la belleza y poder que Florencia había esperado durante tanto tiempo.

Brunelleschi y el huevo

A pesar de su secretismo, el diseño despertó el interés del comité. La leyenda dice que Brunelleschi, frustrado por las presiones para ver su proyecto al completo, propuso un nuevo reto. Sugirió que el trabajo de construir aquella cúpula debía encomendarse al arquitecto que consiguiera mantener un huevo en pie. Varios ingenieros y arquitectos lo intentaron, pero sin éxito. Cuando llegó el turno de Brunelleschi, cogió el huevo y rompió un extremo del mismo. Así pudo ponerlo sobre la mesa de pie. Naturalmente los demás arquitectos protestaron: cualquiera podría haber hecho lo mismo. A estos comentarios, Brunelleschi respondió que todos podrían construir entonces la cúpula, si él les enseñara cómo. Así el comité, impresionado por esta hazaña, le concedió a Brunelleschi la empresa.

La historia real

Bueno, la historia real es un poco más complicada. Un año después de este primer encuentro, el comité fue convocando a Brunelleschi varias veces para reunirse con él. En cada reunión iban conociendo sus planes poco a poco. Entonces empezaron a darse cuenta de la genialidad y el riesgo de la propuesta de Brunelleschi.

La cúpula estaba a su vez compuesta de dos estructuras concéntricas. Una pequeña cúpula, visible desde el interior de la catedral; y otra más grande que formaría la parte exterior de la bóveda. Para contrarrestar la tensión lateral y evitar que la cúpula se rompiera o se derrumbara, Brunelleschi tenía una propuesta. Quería unir los muros con zunchos de hierro, piedra y madera, como los anillos en un barril. Su intención era construir una estructura de 14 metros con piedra, y luego añadir materiales más ligeros como ladrillo o piedra pómez. Además haría todo esto sin andamio. El comité quedó muy satisfecho con esta propuesta, con la que se economizaba el trabajo y reducía el uso de madera.

El origen del Duomo

Al fin, dos años después de anunciar el concurso público, en 1420, el comité decidió que Filippo Brunelleschi sería el líder y el encargado del proyecto. Cabe señalar que dicho comité estaba formado por banqueros y mercaderes. Es decir, creían en la competición para asegurar los controles de calidad. Así, añadieron una desafiante estipulación al acuerdo. El comité también designó a Lorenzo Ghiberti, otro orfebre florentino, como co-supervisor de la obra. Ghiberti era además el archienemigo de Brunelleschi.

Pero, ¿por qué eligieron a su archienemigo? Ambos orfebres tenían un gran talento y habían sido rivales desde 1401. Entonces también compitieron por un prestigioso proyecto: las puertas de bronce para el baptisterio de la catedral, que verás también al visitar el Duomo de Florencia. Pero en aquella ocasión fue Ghiberti quien ganó el concurso. El mismo Miguel Ángel bautizó esta obra como “las Puertas del Paraíso”. De esta manera, en 1420, Ghiberti era el artista más reconocido y el mejor conectado diplomáticamente en Florencia. Aunque Brunelleschi ganó el proyecto de su vida, estuvo forzado a trabajar junto a su gran rival. Así, no fue extraño que durante la construcción tuvieran riñas sin escrúpulos y surgieran varias conspiraciones.

El mito y la liberación

La construcción de la cúpula comenzó con este turbulento anuncio. Sería el principal “drama” de la ciudad de Florencia durante los siguientes 16 años. El progreso de la bóveda se convirtió en el punto de referencia para la vida de la ciudad. Por ejemplo, para hacer promesas, los florentinos se comprometían con una fecha límite: “antes de que se cubra el Duomo”. Este proyecto concreto y no los edificios góticos, vino a ser el símbolo de la liberación de la República de Florencia. Así Florencia conseguiría finalmente emanciparse de la dictatorial Milán. Además el estilo renacentista también liberaba a la ciudad de las inhibiciones de la Edad Media.

Falta de instrumentos y esplendor innovador

el duomo de florencia

Antes de poder hacer nada, Brunelleschi tuvo que resolver un gran problema técnico. Aún no existían mecanismos elevadores con los que pudiera levantar materiales pesados como vigas de arenisca. Sin embargo, el manitas interior de Brunelleschi se superó con creces en esta ocasión. Inventó un montacargas de tres velocidades con un complejo sistema de engranajes, tornillos, poleas y ejes. El motor de esta invención era el yugo de los bueyes que giraban en torno a un eje de madera.

Conforme avanzaba la construcción Brunelleschi diseñó otras máquinas elevadoras. Por ejemplo el castello: una grúa de 20 metros de alto con varios contrapesos y tornillos manuales. Con esta máquina se podían mover cargas lateralmente, una vez hubieran alcanzado la altura deseada. Cabe señalar que los instrumentos de Brunelleschi eran muy avanzados a su época. Tanto que no volvieron a aparecer hasta la Revolución Industrial. No obstante fascinaron a muchos inventores posteriores, entre ellos al mismísimo Leonardo da Vinci.

La construcción de la cúpula

Una vez Brunelleschi ya había resuelto el problema de los instrumentos necesarios, se centró en la construcción de la cúpula adecuadamente. Al visitar el Duomo de Florencia también verás otras innovaciones técnicas como por ejemplo:

  • El diseño del doble armazón, que hizo que la estructura fuera aún más ligera y más elevada que si se hubiera construido de otra forma.
  • También se incluyeron en la estructura de la cúpula unas hileras regulares para dar aún más solidez. Esa técnica era poco conocida en aquella época.

También, conforme el proyecto avanzaba, Brunelleschi cada vez pasaba más tiempo en la construcción. Se hizo cargo de tareas que iban más allá de su cargo. Por ejemplo:

  • Supervisó la fabricación de los ladrillos de dimensiones específicas;
  • Asistió a la elección del mármol y piedras en las mismas canteras;
  • Supervisó y dirigió a un equipo gigante de picapedreros, albañiles, plomeros, herreros, aguadores, toneleros y otros artesanos;
  • Creó maquetas de cera, barro e incluso nabos para mostrar a los artesanos lo que él quería hacer y para despejar las posibles dudas que pudieran surgir.

Complots, intriga y rivalidad

Además de tener que construir una cúpula como nunca antes, Brunelleschi tuvo que lidiar con muchas tramas y argucias. Y ninguna de estas supuso un reto menor que el que ya suponía el papel de su archienemigo, Lorenzo Ghiberti, como co-supervisor del Duomo.

Lo peor de todo es que a pesar de que Filippo Brunelleschi era el único líder conceptual y operativo del proyecto, Ghiberti recibía el mismo salario. También cobraba 36 florines por sus trampas. Pero no fue así durante toda la construcción. Brunelleschi consiguió burlar de manera inteligente a Ghiberti. En el verano de 1423 Brunelleschi enfermó y tuvo que quedarse en su cama. Ocurrió justo antes de que el anillo de tensión de madera tuviera que ser añadido en la estructura. Los trabajadores, confusos sobre cómo proceder a esta tarea, preguntaron a Brunelleschi. Pero éste les mandó directamente a su rival.

Pero…

Ghiberti consiguió instalar sólo algunas vigas cuando Filippo se recuperó milagrosamente. A su vuelta, declaró el trabajo de Ghiberti incompetente y peligroso para la estructura. Tal era el peligro que suponía para la bóveda que tuvieron que quitarse y volver a ser instaladas. Nadie puede confirmar si esta historia es verdaderamente real. Pero ese mismo año los documentos oficiales cambiaron. A partir de estas fechas Brunelleschi fue el único inventor y director de la cúpula. Además, más tarde su salario se incrementó hasta 100 florines por año, mientras que Ghiberti continuó recibiendo 36.

Pero esto solo potenció la hostilidad de Ghiberti. Continuó menospreciando a Brunelleschi de cualquier forma. Por ejemplo, en 1426 escribió un extenso pergamino con dibujos y descripciones detalladas criticando el inútil trabajo de Brunelleschi. Incluso canalizó su odio en forma de soneto. En el poema llamaba a Brunelleschi bestia miserable e imbécil o fuente de ignorancia cuyos planes estaban abocados al fracaso. Ghiberti estaba tan seguro de sus convicciones que en el soneto incluso prometía suicidarse si al final el proyecto de Brunelleschi salía bien. A esto Filippo respondió con su propio soneto. En él solo pedía a Lorenzo que destruyera sus intentos literarios porque tendrían poco sentido una vez el Duomo estuviera terminado.

Éxito, ¡al fin!

cupula de florencia

Finalmente, en marzo de 1436, el Papa Eugenio IV junto con una comisión de cardenales y obispos, consagraron la catedral. El acto fue celebrado y aclamado por todos los satisfechos florentinos. Una década más tarde, otro equipo de devotos trabajadores completaron la estructura decorativa en mármol sobre la cúpula. Este fue el diseño que Brunelleschi ideó para coronar el trabajo de su vida.

Filippo Brunelleschi falleció de una enfermedad repentina en abril de 1446. Florencia le dió la despedida que se merecía. Fue enterrado dentro de la catedral, en la cripta, como verás al visitar el Duomo de Florencia. En el epitafio se celebra su “intelecto divino”. Esto era signo de gran respeto en la época. Antes de Brunelleschi no importaba cuán talentosos fueran los arquitectos. No eran considerados más que humildes artesanos a los ojos de la divinidad.

2. Visitar el Duomo de Florencia: otras atracciones 

catedral de santa maria dei fioreAunque el Duomo de Brunelleschi es el elemento de mayor renombre en la catedral de Santa María dei Fiore, no es la única gema en el grandioso complejo.

Campanario de Giotto

El campanario de Giotto es uno de los cuatro monumentos principales de todo el recinto. Tiene una altura de 84 metros y una anchura de 15. Representa un buen ejemplo de la arquitectura gótica florentina del siglo XIV. Fue diseñado por Giotto (de ahí su nombre) en 1334. Aunque éste empezó la construcción, falleció en 1337: sólo pudo completar la primera parte del campanario, hasta los paneles hexagonales. Fue Andrea Pisano quien retomó su proyecto, hasta los dos primeros niveles. Pero se completó en 1359 bajo la supervisión de un tercer arquitecto: Francesco Talenti. Éste último cambió un poco el diseño y añadió dos grandes ventanas en los nivel superiores como apreciarás al visitar el Duomo de Florencia. Esto hizo que la torre tuviera más luminosidad, fuera más ligera y también hizo que afectara menos a la integridad de la arquitectura y el diseño.

El campanario también está decorado con mármol blanco, verde y rosa, al igual que la catedral. Tiene ornamentos en forma de relieves, baldosines y esculturas de artistas renacentistas famosos como Donatello, Pisano y Della Robbia. Además cuenta con siete grandes campanas que representan cada una representa una nota.

Visitar el Campanario de Giotto

Una de las cosas que hacer en Florencia es subir a esta maravillosa torre. Pero ten en cuenta  que son 414 escalones de subida y ¡sin ascensor! Muchos viajeros se preguntan si es mejor subir al campanario de Giotto o al Duomo de Brunelleschi.

Ambos ofrecen experiencias únicas. El punto a favor de subir a la torre es que puedes disfrutar del Duomo, y así verlo como parte del skyline de Florencia. No obstante, si subes al Duomo puedes ver al detalle el esqueleto de su maravillosa estructura arquitectónica. Puedes disfrutar de la construcción desde las dos cúpulas. Con todo, el aspecto arquitectónico es lo que hace que subir al Duomo sea un poco más atractivo. Pero si tienes problemas con las alturas, el campanario da una sensación más segura para subir.

El Baptisterio

santa maria de las flores

El Baptisterio de San Juan se encuentra justo enfrente de la Catedral de Santa María de las Flores. Es uno de los monumentos más importantes de Florencia. Aunque no sea la estructura más grandiosa, sorprende a los espectadores con su decoración geométrica y con su color. Aunque sus orígenes no se han esclarecido totalmente, se cree que fue construido en las ruinas de un templo romano dedicado a Marte, que data aproximadamente de los siglos IV-V D.C. El edificio fue consagrado como baptisterio en 1128, lo que le convierte en el monumento religioso más antiguo de Florencia.

El baptisterio tiene una base octogonal coronada con una cúpula y encima de ésta un faro. Al visitar el Duomo de Florencia te darás cuenta de que las fachadas del complejo coinciden por el mármol que se utilizó. No obstante, el elemento más característico son las puertas de bronce: las Puertas del Paraíso. Estas puertas son tan famosas que poca gente se da cuenta de que el baptisterio tiene en realidad tres conjuntos de puertas.

Puertas del Baptisterio

Como ves, visitar el Duomo de Florencia no es una tarea sencilla. Supone estar alerta de muchos monumentos, Ten los ojos bien abiertos también en el baptisterio:

  • Puertas Sur. Las puertas del lado sur del edificio son las más antiguas. Fueron diseñadas por Andrea Pisano en el siglo XIV y sus 28 paneles recrean escenas de la vida de San Juan.
  • Puertas Norte. Son obra de Lorenzo Ghiberti, el máximo rival de Brunelleschi como se dijo anteriormente. Reproducen las historias y las escenas más famosas de la vida y la pasión de Cristo. No obstante, por motivos de conservación, las que verás en el Baptisterio al visitar el Duomo de Florencia son una copia de las originales. Puedes ver las auténticas en el Museo del Duomo.
  • Puertas Este. Son las más famosas de las tres y se encuentran frente a la fachada del Duomo. Ghiberti ganó el proyecto de estas puertas en un concurso público al que también se había presentado Brunelleschi. Su trabajo fue tan meticuloso e imponente que el mismo Miguel Ángel las describió como las “Puertas del Paraíso”. De nuevo, las que verás en el Baptisterio son una réplica de las originales. Cabe señalar que la reproducción de las puertas es extremadamente fiel y te permite inspeccionar en detalle toda la obra de arte. Las originales se encuentran también en el Museo dell’Opera del Duomo.

Museo de la Ópera del Duomo

El Museo dell’Opera del Duomo es el comité de obras de la catedral. La República de Florencia lo estableció en 1296. Su principal función era supervisar la construcción de la catedral, así como la de otros elementos relacionados con ella o con el campanario. Cuando se completó la última pieza del complejo, la cúpula, su función cambió. Ahora se haría cargo de preservar los monumentos, esculturas y otras obras de arte que había en el recinto. En 1891 se fundó el museo para resguardar las obras que habían sido retiradas por motivos de preservación. Hoy en día el museo tiene 6000 m2 de exhibiciones. Más de 750 obras de arte se reparten en las 25 salas que encontrarás en los tres pisos. Para visitar bien en Duomo de Florencia debes organizarte ya que el complejo está compuesto de numerosas obras de arte. Hemos recopilado las obras más importante que encontrarás en el museo:

Planta baja

  • Corridoio dell’Opera
  • Galleria delle Sculture
  • Salone del Paradiso
  • Sala della Maddalena
  • Tribuna di Michelangelo

Primera planta

  • Galleria del Campanile
  • Galleria della Cupola
  • Sala delle Cantorie
  • Sala del Coro Bandinelliano

Segunda planta

  • Galleria dei modelli
  • Belvedere della Cupola

Además, en la entrada del museo se encuentra la tienda de regalos más grande de todo el recinto del Duomo. Hay otra tienda de souvenirs más pequeña en la entrada que da al campanario y a la cripta de Santa Reparata.

La cripta de Santa Reparata

La cripta de Santa Reparata está construida sobre los restos arqueológicos de la primera catedral de Florencia. Se construyó aproximadamente en el siglo VI. Comúnmente se considera una de las señales cruciales de la cristiandad en Florencia. Los historiadores creen que la catedral fue dedicada a la épica victoria de los cristianos al rey godo en el siglo V.

La catedral de nuestros días se construyó encima de la iglesia de Santa Reparata. Hasta los años 70 no se pudieron visitar las excavaciones arqueológicas. Entonces la gente pudo visitar las ruinas de la antigua catedral. Además de las ruinas, en la cripta también se pueden encontrar restos de los períodos romano y medieval. Entre estos restos hay fragmentos decorativos y tumbas. 

Todo esto hace que visitar el Duomo de Florencia no sea una simple visita. Tienes que organizar tu tiempo en función de los monumentos que quieras examinar con más detenimiento.

3. Visitar el Duomo de Florencia: Consejos y Sugerencias

Entradas e Información General

Al visitar el Duomo de Florencia verás que la entrada a la catedral es gratuita. No obstante, necesitarás pagar una entrada para acceder al resto de los monumentos que hay en el recinto del Duomo. El billete oficial incluye todos estas atracciones turísticas:

  • Baptisterio de San Juan
  • Cripta de Santa Reparata
  • Duomo de Brunelleschi
  • Campanario de Giotto
  • Museo dell’Opera del Duomo

Esta entrada te permitía visitar todos los monumentos en 48 horas desde que visitabas el primero. Pero desde el 1 de marzo de 2018 el límite válido ha aumentado hasta las 72 horas. Asegúrate de que aprovechas bien tu tiempo en cada monumento. Y recuerda que sólo puedes visitar cada uno una vez.

Pero si quieres Visitar el Duomo de Florencia, es decir, subir al Duomo, es obligatorio hacer la reserva: las colas para acceder a la cúpula son muy largas y muy lentas. Además ten en cuenta que hay que subir 463 escalones por una escalera muy estrecha y no hay ascensor. No se recomienda subir a la gente que sufre de enfermedades cardíacas, claustrofobia o vértigo. El último acceso que se permite es 40 minutos antes del cierre del conjunto.

Puertas

  • La puerta principal para la catedral es la que queda a la izquierda si miras de frente la fachada
  • Puerta para minusválidos a través de Porta dei Canonici, en la parte sur de la catedral, más allá del campanario
  • Puerta para subir al Duomo a través de Porta della Mandorla, en la parte norte de la catedral

Horario del recinto del Duomo

Catedral:

  • De lunes a sábado: 10.00 – 17.00
  • Domingos y días festivos: 13.30 – 16.45
  • Jueves Santo: 12.30 – 16.30
  • Viernes Santo: 10.30 – 16.30
  • Sábado Santo: 11.00 – 16.45
  • Cerrado: Año Nuevo, Epifanía, Lunes de Pascua, Navidad

Para visitar el Duomo de Florencia (subir al Duomo):

  • De lunes a viernes: 8.30 – 19.00
  • Sábados: 8.30 – 17.00
  • Domingos: 13.00 – 16.00
  • Cerrado: Año Nuevo, Epifanía, Domingo de Resurrección, San Juan (24 de junio), Asunción de la Virgen (15 de agosto), Natividad de la Virgen María (8 de septiembre), Día de Todos los Santos (1 de noviembre), Inmaculada Concepción (8 de diciembre), lunes y martes de la Semana de Adviento, Día de Navidad, Día de San Esteban (26 de diciembre)

Para subir al campanario de Giotto:

  • De lunes a domingo: 8.15 – 18.50

Baptisterio:

  • Entre semana: 8.15 – 10.15; 11.15 – 18.30
  • Sábados: 8.15 – 18.30
  • Domingos: 8.15 – 13.30

Museo de la Ópera del Duomo:

  • Lunes a domingo: 9.00 – 19-00

Ten en cuenta: los horarios pueden cambiar ya que algunos de los edificios se usan para los servicios religiosos. Para comprobar fechas específicas te recomendamos que eches un vistazo a la página oficial, así te asegurarás de visitar el Duomo de Florencia sin problemas.

Código de vestimenta del Duomo

Tamibén debes cumplir con el código de vestimenta para visitar el Duomo de Florencia sin ningún contratiempo. Recuerda que el Duomo es un lugar religioso, y por ello debes llevar ropa respetuosa. Por ejemplo, no podrás entrar si llevas una camiseta sin mangas, pantalones cortos, sandalias, sombrero, gorro o gafas de sol. Como recomendación general, lleva ropa que te cubra las rodillas, hombros y pies. El código se aplica tanto a hombres como a mujeres.

Recomendaciones

Cada uno de los monumentos del Duomo tiene muchas historias que contar. Es decir, si no vas bien preparado puede que te abrume toda la información que vas a recibir. Aunque la solución no sea en todos los casos las visitas guiadas, en este caso concreto es muy recomendable. Ofrecen la mejor experiencia tanto en términos de acceso rápido como en cuanto a la explicación de la información. Así te asegurarás de visitar el Duomo de Florencia de forma adecuada y amena, con información detallada para que no te pierdas nada.

Comentarios